Denarius

Monedas romanas
Monedas romanas

Durante el siglo inicial de la República (VI a. C.), los intercambios comerciales se hacían con ganado y se hablaba de cerdos, ovejas y vacas. Las primeras monedas eran lingotes con estos animales impresos y se conocían como pecunia, del término pecus, ganado. Luego llegó la primera moneda circular, el as, con la imagen del dios bifronte Jano por una cara, y la proa de un barco, representando el futuro poder naval de Roma por la otra cara. Más adelante se acuñó el denarius, origen de nuestro dinero, que en el año 133 a.C. equivalía a 16 ases. El denarius era de plata y 25 de ellos equivalían a un aureus, la codiciada moneda de oro. El sestercius valía la cuarta parte del denarius – se fabricaba en bronce – y se convirtió en la moneda más común, usada tanto para establecer los precios como para calcular grandes sumas de capital.

A finales del siglo II, Marco Aurelio devaluó la moneda, rebajando en una cuarta parte la cantidad de plata del denarius, y unos años después, Septimio Severo hizo lo mismo. En 215, Caracalla creó el Antoninianus, con valor de 2 denarios, ya devaluados, con menos plata; y medio siglo después ya eran monedas de cobre. Con la reforma monetaria de Diocleciano (245-315 d.C) se reguló el peso del aureus y se emitió el argenteus, una pieza de plata con un peso similar al denario de la época de Nerón y el follis, como moneda fraccionaria, con una aleación de cobre y plata. Medio siglo más tarde, la proporción de metales preciosos en las monedas apenas llegaba al 5%. Y hacia el año 270, la inflación terminó terminó con el sestercius, con el que realmente ya nada podía comprarse.

Constantino reemplazó el aureus por el solidus, que llevaba su efigie por un lado y un motivo pagano por el otro, que fue religioso con la legalización del Cristianismo.

A finales de la república aparecieron las efigies de gobernantes vivos en las monedas. A partir de Augusto, el retrato del emperador y de su familia en las monedas sirvió como presentación en todo el imperio y propaganda política., así como una fácil manera de conocer la moda, sobre todo, del peinado femenino, que se llevaba en cada época.