Culina

Cocina, Villa de San Marco, Stabia
Cocina, Villa de San Marco, Stabia

La culina romana era una estancia pequeña, oscura y poco ventilada donde se cocinaban los alimentos y que sustituyó al atrio como lugar donde conservar el fuego del hogar. Aquí se adoraba a Vesta, diosa del hogar, procurando mantener el fuego encendido en su honor. Junto a ella se rendía culto a los penates, espíritus protectores de la despensa, por lo que al inicio de las comidas, el pater familias lanzaba una porción de los alimentos al fuego pidiendo prosperidad.

La cocina solía ubicarse en un lugar apartado de la casa para evitar ruidos y olores desagradables y allí se acomodaban los esclavos destinados a las tareas culinarias.

El fogón era un banco de obra con una superficie superior plana, cubierta de losas o tejas de barro, donde se extendían las brasas. Algunas soleras se realizaban de opus signinum, formado con trozos de ladrillo o teja machacados y unidos con cal, al que se añadía aceite para crear una superficie impermeable que facilitase su limpieza. Debajo se abrían unos arcos donde guardar la leña preparada.

En caso de ausencia de fogones se empleaban cocinas u hornillos portátiles, que se desplazaban al  lugar deseado, como los triclinios, a la hora de preparar las comidas de los banquetes.

Mortero, Museo Arqueológico de Zaragoza
Mortero, Museo Arqueológico de Zaragoza

Los recipientes del ajuar culinario eran parecidos a los actuales y podían ser de bronce o cerámica común. Entre las ollas, cazos y sartenes destaca el mortero, muy útil para triturar cereales, mezclar hierbas aromáticas y aceite para realizar las salsas y condimentos para aderezar los guisos. Su uso se extendía a la preparación de remedios medicinales y cosméticos. Los moldes  servían para preparar los dulces servidos en los postres. También se empleaban fuentes de barro, coladores, cucharones, cuchillos y tenazas para la lumbre.

Botella de Vidrio, Museo de Boscoreale
Botella de Vidrio, Museo de Boscoreale, Italia

En las despensas se conservaban alimentos como frutas, cecinas, aceite y vino guardados en vasijas de barro e incluso vidrio.

En ocasiones, junto a la cocina, se situaba una letrina con lo que se aprovechaba la distribución del agua y se facilitaba la eliminación de residuos. Para lavar los cacharros se empleaba un pequeño fregadero de obra o un barreño de barro.

Pintura romana, Getty Museum, Malibu
Pintura romana, Getty Museum, Malibu