Pater Familias

Señor de la casa

 

Virgilio y las Musas, Museo del Bardo, Túnez
Virgilio y las Musas, Museo del Bardo, Túnez

La población romana se constituía por hombres libres y esclavos. Los libres podían ser ciudadanos o extranjeros. Los ciudadanos tenían derecho a voto, a ser elegido para ocupar cargos públicos, a contraer matrimonio válido, a la propiedad y al comercio, a hacer valer sus derechos ante la ley. Estos derechos se adquirían por nacimiento, por manumisión, por ley o por concesión del estado.

Los ciudadanos se dividían en patricios y plebeyos. Los primeros formaban la aristocracia de la sangre. Los plebeyos procedían de los pueblos sometidos y de la inmigración. Con el tiempo se igualaron los derechos cívicos entre ambos, y como consecuencia surgieron las noblezas senatoriales y las de los caballeros, que accedían gracias al dinero y el comercio.

Los clientes eran ciudadanos libres que se ponían voluntariamente bajo la protección de un patrono rico para acceder a una mejor posición, aunque no eran muy bien tratados.

Como pater familias tenía total autoridad sobre su esposa, hijos y esclavos; debía oficiar en los ritos domésticos y atender sus relaciones sociales. Disfrutaba del ocio, el baño y la cena con sus invitados.

Dominus en el balneum, Villa del Casale, Sicilia
Dominus en el balneum, Villa del Casale, Sicilia

El dominus, como propietario de la villa, debía tratar con el vilicus sobre el trabajo en el fundus, escuchar las quejas de los esclavos y ocuparse de las cuentas.

Un padre acaudalado podía decidir si deshacerse o no de un hijo a causa del deseo de no dividir los bienes de la familia entre muchos descendientes y de este modo reducir la riqueza individual de los miembros de la siguiente generación.

Los romanos se levantaban muy temprano, y se lavaban la cabeza y las manos con agua.  El aseo principal se realizaba en las termas públicas o en el balneum privado antes de la cena.

Los romanos cuidaban su dentadura, más por belleza que por salud. Utilizaban mondadientes y dentífricos para blanquear los dientes y evitar el mal aliento. Como los íberos, algunos usaban orina para limpiar los dientes.

Los tonsores recortaban la barba y el cabello de los romanos, y aplicaban tintes y aceites perfumados.

Busto de Caracalla, Museo Nacional Romano
Busto de Caracalla, Museo Nacional Romano

Al principio se llevaba un corte de pelo sencillo, pero a partir de Adriano se rizaba  el cabello  con ayuda del calamistrum, instrumento que se ponía a calentar en los rescoldos, dentro de una funda de metal. También se llevaban  postizos, para disimular la calvicie. Las navajas se afilaban con una piedra y no se utilizaba jabón ni loción para afeitarse.

Los romanos vestían la túnica, especie de camisa, que se metía por la cabeza y se ceñía con un cinturón. La subucula era una túnica interior con la que los romanos incluso dormían.

La toga, convertida en un símbolo de status y social, era una pieza de tela semicircular de lana blanca, de varios metros de diámetro, pesada y con pliegues, que fue prenda nacional.

Adriano con palio, Tívoli, Italia
Adriano con palio, Tívoli, Italia

Las togas diferían en el color, adorno y  circunstancias en las que se llevaba. El palio, un manto rectangular, era ligero y fácil de llevar. La paenula era una capa sin mangas hasta las rodillas, y, a veces,  tenía una capucha. La lacerna era una pieza de tela rectangular, sujeta al hombro por una fíbula. La clámide era una capa de origen griego y la dalmatica era la túnica con manga larga y adornos que se impuso como vestimenta tradicional en el  Bajo Imperio.

Las sandalias romanas (soleae) se abrochaban con tiras, y  se quitaban al reclinarse en el lecho para comer. La caliga fue la bota militar de las legiones, con dedos descubiertos, que se ataba alrededor del tobillo. El emperador y los oficiales llevaban el campagus, una bota elegante con los dedos descubiertos y decorada con la cabeza o garras de un animal en oro o marfil. El del emperador se teñía de púrpura.

Campagus militar, Museos Capitolinos Roma
Campagus militar, Museos Capitolinos Roma

El cothurnus lo llevaban jinetes, cazadores y  actores. Su suela a veces se aumentaba con capas de corcho. El calceus era un zapato ajustado al pie por entero. Se abrochaba con cuatro tiras alrededor del tobillo y se ataba con dos nudos al frente. Los ricos lo llevaban de color rojo.