Mundus Muliebris

Cosméticos

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Pintura pompeyana, Museo Arqueológico de Nápoles

Las damas romanas dedicaban un gran cuidado al cutis especialmente y a la reproducción artificial de otros encantos. Las doncellas encargadas de ayudar a sus amas a embellecerse, las cosmetae, utilizaban varias sustancias para hacer que sus rostros apareciesen más blancos de lo que es natural, dado que la piel blanca se consideraba un rasgo principal de distinción y belleza. Para ello aplicaban polvo de tiza o albayalde (carbonato de plomo), lo que provocaba serios problemas de salud por su toxicidad.

Un ligero tono rosado en las mejillas se consideraba atractivo y muestra de buena salud. Se empleaba purpurissum (púrpura de Tiro); el ocre rojo, importado de Bélgica, que se molía en polvo y era caro; el fucus, derivado de un alga, que proporcionaba un ligero color marrón y la cerusa (cinabrio). Otras alternativas más baratas eran aplicarse pétalos de rosa y amapola machacados, zumo de mora y posos de vino. Los ojos se perfilaban con hollín o khol y se pintaban sombras con ceniza, azafrán o piedras preciosas trituradas.

Las mujeres romanas conocían muchas cremas para alisar la piel, para eliminar arrugas y  las manchas. La Masca Poppaea, que utilizaba la esposa de Nerón, consistía en una mezcla de harina, miel y leche de burra para prevenir la formación de arrugas.

Las damas romanas consideraban el vello poco atractivo, por lo tanto se lo quitaban, arrancándolo con pinzas, aplicando doprax,  una pasta hecha a base de aceite, cera y resina, o raspándolo con piedra pómez.
Espejo con imagen de Leda y el cisne, Boscoreale, Museo del Louvre, París
Espejo con imagen de Leda y el cisne, Boscoreale, Museo del Louvre, París

Los peines, espejos, ungüentarios, pinzas y demás productos para maquillarse se guardaban en una caja que  solía estar bellamente decorada.

Horquillas, Museo Arqueológico de Barcelona
Horquillas, Museo Arqueológico de Barcelona

Los perfumes se rociaban en banquetes, acontecimientos deportivos donde su uso podía enmascarar el olor de las masas de gente, en desfiles y funerales. Se utilizaban trípodes en salas de las mansiones donde se quemaban perfumes y así dar buen olor en celebraciones o cenas.

Mujer con perfume, Villa Farnesina, Museo Nacional Romano
Mujer con perfume, Villa Farnesina, Museo Nacional Romano

Los perfumes podían tener una base líquida (stymmata), el aceite de oliva, de almendra o de lino, entre otros. Este tipo de perfume se utilizaba para dar masajes corporales y perfumar el cabello o las ropas mediante espátulas. También podían hacerse con grasa animal (hedismmata), dando lugar a una pomada que servía para perfumar el cuerpo. Una tercera forma de realizarlos era con polvos (diapasmata), se aplicaban en el cuerpo y en el rostro con plumas de cisne. A estas bases se le podían añadir esencias siguiendo una elaboración artesanal y diferente en cada caso: maceración en flores e hierbas, machacando en morteros, calentando aceites, pulverizando, etc.

Las esencias más utilizadas eran las siguientes: de flores (rosa, nardo, lirio), de hierbas (romero, tomillo, lavanda), de especias (azafrán, canela, cardamomo), de resinas (incienso, mirra, ciprés) y frutos como el membrillo.

Mientras que muchos ingredientes de los perfumes apreciados en Roma podían encontrarse en los jardines domésticos, otros debían importarse de otros lugares, como Arabia. Estos incluían especias tales como canela y casia, y resinas aromáticas, tales como mirra e incienso. Arabia felix fue el nombre que los romanos dieron al país que proporcionaba tan fragantes productos.

Ungüentario de vidrio, Museo Arqueológico de Barcelona
Ungüentario de vidrio, Museo Arqueológico de Barcelona

Los ungüentos se conservaban en recipientes de cerámica, alabastro o plomo, para preservarlos del sol y prolongar su durabilidad, pero con la invención del vidrio soplado en Siria en el siglo I. d. C., las ampullae (botellitas para aceites o perfumes) comenzaron a elaborarse con ese material, debido también al abaratamiento del precio. Generalmente son de pequeño tamaño y boca estrecha y con forma abombada. Contenían toda clase de líquido, especialmente relacionados con el baño y la cosmética.