Pavimenta Tesellata

Mosaico polícromo, Villa de Carranque
Mosaico polícromo, Villa de Carranque

La decoración de pavimentos con mosaicos (pavimenta tesellata) tiene su mayor apogeo en el mundo romano.

El empleo de teselas, pequeños cubos de piedra,  dio origen al opus tesselatum,  por el que la aplicación de los materiales era más fácil y rápida y la gama de colores más amplia. Las teselas se cortaban en cubos de aproximadamente 1 cm, y podían ser de cerámica o vidrio. Dependiendo de la composición o riqueza del mosaico, los materiales podían conseguirse de canteras locales o ser importados, como algunos mármoles.
Mosaico de Opus Signinum, Casa Romana de Celsa, Zaragoza
Mosaico de Opus Signinum, Casa Romana de Celsa, Zaragoza

El opus signinum, típico de la época republicana y frecuente hasta el sig lo I d. C., se caracterizaba por incluir pequeñas teselas en blanco y negro.

Un revestimiento de lujo era la incrustación de lastras de mármol cortadas con diseños geométricos que constituía el opus sectile. El opus scutulatum consistía en insertar en el mortero pequeños fragmentos de piedra  o mármol.

Mosaico de Opus Sectile, Ostia, Italia
Mosaico de Opus Sectile, Ostia, Italia

El opus vermiculatum,  utilizaba diminutas teselas, lo que  permitía una gran precisión en el dibujo.

Mosaico de Opus Vermiculatum, Museos Vaticanos
Mosaico de Opus Vermiculatum, Museos Vaticanos

Según Vitrubio el primer nivel de preparación para la fabricación del mosaico era el statumen, formado por piedras gruesas; seguía el rudus, con fragmentos más pequeños de piedras mezcladas con mortero de cal y arena. El nucleus se realizaba con mortero de cal con productos muy finos, como ladrillo machacado o polvo de mármol. Sobre él se extendía una plantilla para hacer el dibujo y después se colocaban las teselas. Lo último del proceso era pulir la superficie con piedras areniscas.

Los talleres musivarios se componían de trabajadores especializados que se desplazaban a los lugares donde se les encargaba el trabajo. El pictor imaginarius era el creador de la composición decorativa; el musivarius organizaba el trabajo y se responsabilizaba de los aspectos cotidianos de la obra; el tessellarius se encargaba de la colocación de las teselas; el calcis coctor preparaba la cal para la realización de los morteros y el lapidarius structor cortaba las teselas. Algún artesano, satisfecho de su trabajo, dejaba su nombre escrito en el mosaico.

Mosaico en blanco y negro, Hospitalia, Villa Adriana, Tívoli
Mosaico en blanco y negro, Hospitalia, Villa Adriana, Tívoli

Los talleres de la “escuela” italiana destacaban por los mosaicos en blanco y negro, desarrollados del siglo I al III d. C. con Ostia, como lugar representativo. La escuela africana con más policromía, motivos vegetales y figurativos, escenas de caza y de anfiteatro preferentemente. La escuela oriental, con foco principal en Siria, destacaba por el color, su tradición helenista y los temas mitológicos o dibujos figurativos y geométricos.  Los talleres exportaban sus diseños a todo el Imperio, por lo que se encuentran mosaicos similares en diferentes regiones del imperio.

Solo los romanos más ricos podían permitirse un pavimento de mosaico, que era signo de ostentación y poder.  A  partir del siglo IV d. C. el arte del mosaico empezó a decaer y su uso se restringió a los edificios públicos y religiosos. Con el Cristianismo se empleó la  pasta vítrea y  la decoración de mosaico se trasladó a muros, bóvedas, arcos y cúpulas.

Mosaico con Crátera, Villa de Carranque
Mosaico con Crátera, Villa de Carranque