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Lucerna de bronce, Museo Arqueológico de Nápoles
Lucerna de bronce, Museo Arqueológico de Nápoles

Por instrumentum domesticum los romanos entendían toda clase de utensilios de la casa, como las vajillas, los elementos de decoración e iluminación y las vasijas o ánforas de diversos tipos y función.

Para iluminar las estancias se empleaban diferentes tipos de lámparas, como las lucernas, candelabros o lampadarios.

Las lucernas consistían en un depósito de aceite (discus) con una o varias bocas y un asa. Se fabricaba en terracota  o bronce. Los discos y asas podían estar adornados con bajorrelieves e inscripciones.

Lampadario, Villa de la Llosa, Museo de Cambrils, Tarragona
Lampadario, Villa de la Llosa, Museo de Cambrils, Tarragona

En las habitaciones grandes se utilizaban lámparas de bronce que se colocaban sobre plataformas o se suspendían de portalámparas o del techo. En los candelabros el tronco se adornaba con diferentes figuras y sus terminaciones sostenían el plato sobre el que estaba colocada la lámpara. El lampadario representa una figura humana que sostiene una bandeja en la que se colocaba una lámpara y los útiles para encenderla.

En los primeros tiempos la vajilla romana de mesa se distinguía por su sencillez y la utilización de madera y cerámica común, pero en los hogares más prósperos se extendió pronto  el uso de la terra sigillata, más fina y decorada, y algunos para resaltar su posición social y provocar la admiración de sus invitados servían sus platos en vajillas y copas de plata o vidrio.

Vajilla romana, tumba de Vestorius Priscus, Pompeya
Vajilla romana, tumba de Vestorius Priscus, Pompeya

Entre los recipientes para llevar a la mesa se encuentran platos lisos y hondos, bandejas, fuentes, saleros, frascos para condimentos y salsas. Para beber, mezclar y servir bebidas había copas, jarras, calentadores de agua y la crátera, gran recipiente de boca ancha para mezclar el vino con el agua y el cacillo, sympulum, para extraer la bebida y llenar las copas. Las cucharas eran de metal o hueso, se utilizaba el cuchillo, pero el tenedor no se conocía aún.

Los pebeteros y los braseros solían fabricarse en bronce y para evitar el contacto con el suelo se apoyaban en pies, a veces con forma de garra de animales, y se adornaban con relieves. Tenían  un recipiente donde se depositaban las brasas, y se les podía añadir sustancias aromáticas para perfumar el ambiente.

Los romanos disponían de un mobiliario más bien escaso en sus viviendas, incluidas las más lujosas.

Como asiento utilizaban la silla, sin respaldo y con cuatro patas perpendiculares; la cátedra, con respaldo y utilizada principalmente por mujeres y el solium, asiento de honor del señor de la casa o trono de gobernantes. La silla curul, plegable y con patas en forma de cruz, era utilizada por cónsules y otros cargos. Las patas de las sillas se adornaban con metales y marfil y se les daba formas torneadas. Se ponían cojines para hacer más cómodos los asientos y en las casas más humildes se utilizaban taburetes o bancos.

Trono, Sta. María la Mayor, Roma T
rono, San Juan de Letran, Roma

La primera mesa romana conocida es el cartibulum, rectangular y de mármol, que solía disponerse en el atrio. Las utilizadas en los comedores eran redondas o cuadradas, con patas talladas y tableros de maderas exóticas. Una de las más apreciadas y caras era la del citrus, árbol de Africa, cuyo valor consistía en las líneas veteadas que se mostraban al pulirla. Las costosas vajillas se exhibían en trípodes con una o tres patas ricamente decoradas.

El lecho romano (lectus) se utilizaba para dormir, comer, leer y escribir y hasta recibir visitas. La gente más humilde se contentaba con camastros de obra adosados a la pared y cubiertos con un jergón. Los armazones se realizaban de madera tallada, de bronce o de plata maciza. Se utilizaban correas para sujetar el colchón, que originalmente era de paja, pero después se rellenaba de lana de oveja o plumón de ganso. Las almohadas servían para apoyar la cabeza o el codo para comer. Se cubrían con colchas de telas caras y colores vistosos, como el púrpura.  Para subir a las camas y apoyar los pies al sentarse se empleaban escabeles.

Las ropas y objetos de valor se guardaban principalmente en arcas de madera con aplicaciones metálicas, que solían estar en el atrio.

Vasija, Museo de Boscoreale, Italia
Vasija, Museo de Boscoreale, Italia