Ornamenta

Joyas y Adornos

 

Retrato femenino de El Fayum, Egipto
Retrato femenino de El Fayum, Egipto

Entre los objetos de adorno que una matrona utilizaba para su embellecimiento se encuentran las joyas y complementos para el pelo o la ropa.

Una dama elegante, una vez maquillada y vestida, buscaba en su tocador su joyero para escoger pendientes, collares, o cadenas de oro, adornados con piedras preciosas y perlas, brazaletes o cintas para los brazos y aros para los tobillos.

Durante la República de Roma el uso excesivo de joyas estaba mal visto y en algunos casos prohibido por ley. No fue hasta la época de Augusto en la que se generalizo el uso de joyas.

Detalle del mosaico de Aquiles, Villa de la Olmeda, Palencia
Detalle del mosaico de Aquiles, Villa de la Olmeda, Palencia

Los romanos usaban una amplia selección de materiales en sus joyas debido a su fácil acceso a gran variedad de recursos naturales presentes en los territorios bajo su dominio. También poseían una extensa red comercial que les proporcionaban materiales exóticos, y preciosas gemas que viajaban por la antigua ruta de la Seda desde Persia, India y el Lejano Oriente.

Muchas joyas de la antigua Roma tenía un valor tanto decorativo como funcional. Una de las piezas más comunes de los comienzos de Roma fue la fíbula, que solía ser un alfiler decorado empleado para abrochar las prendas de vestir. Hechas de bronce, y, más tarde, de oro y plata, a  veces se adornaba con un camafeo o entalle ( intaglio) en forma de busto de mujer o una victoria alada.

Entalle con Marte y Victoria alada, Museo Arqueológico de Nápoles
Entalle con Marte y Victoria alada, Museo Arqueológico de Nápoles

En la época imperial se puso de moda llevar una sola perla grande como pendiente o colgante. El precio de la perla (margarita) alcanzó en la sociedad romana precios desorbitados y era un artículo de lujo. La riqueza originada por las conquistas de Pompeyo hizo que las perlas llegasen a Roma desde diversas partes del mundo. El comercio de las perlas se concentró en manos de los “margaritarii”, nombre dado a los buscadores de perlas y a los comerciantes y joyeros también.

Retrato de mujer con perlas, Villa de la Olmeda, Palencia
Retrato de mujer con perlas, Villa de la Olmeda, Palencia

Alrededor de los brazos lucían un brazalete con forma de serpiente que simbolizaba la inmortalidad.

Las piedras preciosas preferidas para decorar sus joyas eran la esmeralda, el rubí, el zafiro, el granate, y lapislázuli. Los más modestos compraban joyas de bronce y vidrio.

Hebilla, pendientes y cuenta de collar, Mueso de Jaén
Hebilla, pendientes y cuenta de collar, Mueso de Jaén

Los romanos de todas clases parecen haber sido unos apasionados de los anillos con gemas, camafeos y grabados. Expertos artistas griegos fueron los artífices de piezas exquisitas. Los hombres y mujeres romanos solían cubrir sus dedos con anillos de esta clase, usados en parte para sellar, en parte para adornar.

El ámbar era una gema favorita de los romanos que establecieron la “ruta del Ambar” para transportarlo desde Gdansk, que se había convertido en el centro de la producción de ámbar, hasta otras ciudades del Imperio. Era costumbre sostener una bola de ámbar en la mano para proporcionar un olor agradable.

Collar, Museo Nacional Romano
Collar, Museo Nacional Romano