Pueri

Niños y niñas

 

Niño con bulla, Museos Vaticanos
Niño con bulla, Museos Vaticanos

El recién nacido al nacer era depositado  a los pies del padre, para que al levantarlo y enseñarlo a los presentes, lo reconociese como suyo. En caso contrario el niño o niña eran abandonados y su futuro era la esclavitud o la muerte. Para festejar el nacimiento se adornaba la puerta con coronas de laurel y días después se celebraba el rito de la purificación, para presentar al niño socialmente con sacrificios a los dioses y un banquete.

Detalle del mosaico de la caza menor, Villa del Casale, Piazza Armerina, Sicilia
Detalle del mosaico de la caza menor, Villa del Casale, Piazza Armerina, Sicilia

A los bebés de ciudadanos libres se les ponía alrededor del cuello la bulla, amuleto de la buena suerte, hecho de cuero para la gente humilde y de oro o plata para los ricos. Se entretenían con sonajeros de arcilla, llamados crepundia.

Sonajero, Museo Arqueológico de Tarragona
Sonajero, Museo Arqueológico de Tarragona

Se le imponía el nombre, tria nomina, que consistía en un praenomen (nombre de pila), nomen (nombre de la familia) y cognomen (sobrenombre).  Como ejemplo, Marco Tulio Cicerón. Las niñas llevaban el nomen en femenino.  La hija de Cicerón se llamaba Tulia. El hijo varón vestía la toga viril, totalmente blanca, en vez de la praetexta , con una banda púrpura, que llevaban niños y niñas, al llegar a la mayoría de edad, entre los catorce y diecisiete años. Se quitaba la bulla y la consagraba a los lares; se celebraba la depositio barbae, el primer afeitado, guardando el vello recogido,  que se ofrecía a los dioses, y  ya podía hacer valer sus derechos y cumplir sus deberes civiles. Los ricos recibían educación para la vida pública y militar.

Bulla de oro, Museo Arqueológico de Nápoles
Bulla de oro, Museo Arqueológico de Nápoles

Los niños aprendían en casa con un grammaticus, esclavo o liberto, sobre todo, si no residían en la ciudad,  o en la escuela, desde los siete a los doce años, donde les enseñaba un maestro (magister). El castigo corporal estaba consentido y muy pocos se oponían. Tras la enseñanza con el maestro, los niños de familias acomodadas continuaban su educación con el grammaticus, que les enseñaba Latín, Griego, Geografía e Historia. Después, solo un selecto grupo de jóvenes de las clases más nobles  acudían a la escuela de Oratoria para aprender a expresarse correctamente cuando ejercieran un cargo público.

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Niña jugando a las tabas, Museo de Pérgamo, Berlín

Las niñas solían permanecer en casa, aprendiendo a hacer las tareas domésticas y dirigir a los esclavos. Las de familias de clase social alta aprendían a leer y escribir y podían recibir una educación más avanzada.

Los niños romanos jugaban diversos juegos con nueces, tabas,  pelotas, juguetes de madera o terracota, y rodando el aro. Las niñas tenían muñecas (pupas) hechas de tela, madera, hueso y terracota, que a veces eran articuladas, y también poseían vajillas y muebles en miniatura. Al  casarse, si eran muy jóvenes, dejaban sus muñecas  y juguetes en el  altar doméstico  y se convertían en matronas, pasando a pertenecer a la familia (gens) del marido.

Los jóvenes romanos necesitaban el permiso paterno para contraer matrimonio y disponer de su dinero.

Muñeca articulada, Museo Arqueológico de Tarragona
Muñeca articulada, Museo Arqueológico de Tarragona