Palaestra

Deportes en Roma

 
Gimnastas, Villa del Casale, Piazza Armerina, Sicilia
Gimnastas, Villa del Casale, Piazza Armerina, Sicilia

Los romanos practicaron juegos y deportes porque consideraban que ejercitar el cuerpo al aire libre y en la naturaleza era fuente de salud y de bienestar físico, y lo tomaban como parte de la educación de los jóvenes.

Aunque los juegos atléticos no tuvieron la misma consideración que en Grecia, se practicaban carreras, lanzamiento de disco y levantamiento de pesas. Los nobles romanos que admiraban la cultura griega se dedicaban al boxeo y otros deportes de lucha, pero solo en privado, pues en público no estaba bien visto.
Atleta, Museo del Louvre, París
Atleta, Museo del Louvre, París

En el boxeo había algunas reglas, pero era muy violento y, aunque se utilizaban guantes, el resultado era que los golpes provocaban marcas y lesiones en cara y cuerpo. La lucha se basaba en la fuerza y la habilidad y su propósito era hacer caer al contrario. En el pancracio se permitían toda clase de golpes y patadas, y solo se prohibía morder o clavar los dedos en los ojos.

Boxeador, Museo Nacional Romano
Boxeador, Museo Nacional Romano

Tanto la lucha como la monta de caballo servían como preparación para la carrera militar. En muchas villas se han encontrado piscinas y se tiene constancia de que se nadaba en los ríos.

Pintura de tumba en el Esquilino, Roma
Pintura de tumba en el Esquilino, Roma

Los juegos de pelota eran una actividad muy extendida y apreciada porque desarrollaban fuerza, resistencia y velocidad. En algunas villas se construía una pista especial para la práctica de estos juegos (sphaeristerium). El harpastum era una pelota rellena de arena, la paganica de plumas y el follis de aire. En el trigon la pelota se lanza entre tres jugadores, sin que toque el suelo.

El trochus, donde se hacía girar un aro con un palo, era una combinación de juego y deporte muy practicado por los romanos que lo tomaron de los griegos.

Juego del Trochus, Museo de los mosaicos, Estambul
Juego del Trochus, Museo de los mosaicos, Estambul