Mausoleo

Maqueta del Mausoleo de la Villa de Carranque, realizada por Samuel López
Maqueta del Mausoleo de la Villa de Carranque, realizada por Samuel López

Los romanos no enterraban a sus difuntos dentro del perímetro de sus ciudades por lo que las tumbas se situaban en necrópolis en las vías de acceso. Dependiendo de la riqueza de la familia, se podía construir un sepulcro, un monumento funerario o tener un lugar en un columbarium, construcción con nichos.

Restos del Mausoleo de Carranque
Restos del Mausoleo de Carranque

El mausoleo es una edificación que toma su nombre de la tumba de Mausolo en Halicarnaso (Turquía), famosa por ser suntuosa y monumental, adornada con numerosas estatuas.

Entre los romanos es un monumento funerario que se extenderá por todo el Imperio a partir del siglo I a. C. cuando las tumbas dejan de ser un mero lugar de enterramiento para convertirse en santuarios en los que se va a honrar la memoria del difunto o difuntos.
Interior de la maqueta del Mausoleo de Carranque realizada por Samuel López
Interior de la maqueta del Mausoleo de Carranque realizada por Samuel López

La mayoría de mausoleos suelen tener una cámara en la que se depositaba el sepulcro, y algunos contaban con salas adyacentes en las que podían llegar a celebrarse ofrendas y banquetes funerarios.

Los tipos de edificaciones varían según la época. En un principio se construía una torre que podía tener acceso desde el exterior o no, con escalones y base cuadrada. Pero en la época de Adriano se impuso la forma circular.

Torre de los Escipiones, Tarragona
Torre de los Escipiones, Tarragona

Ya en el Bajo Imperio  hay mausoleos que se encuentran cercanos a villas romanas y que  imitan los templos con columnas.
Mausoleo de Fabara, Zaragoza
Mausoleo de Fabara, Zaragoza